Calle
Rue de l'Abreuvoir
La rue de l’Abreuvoir apenas mide 133 metros, pero su trazado se remonta a un camino representado ya en 1672. Recorrerla hoy permite seguir una pequeña línea de Montmartre que sobrevivió a la transformación de la colina y a un decreto que casi la hizo desaparecer.
Seleccionado por Arthur

Por un camino del antiguo pueblo
La rue de l’Abreuvoir merece una visita por la propia calle, no por un único monumento. Entre la rue des Saules y la place Dalida, su breve recorrido concentra varios capítulos de la historia urbana de Montmartre en un paseo que puede seguirse de principio a fin.
Su nombre conserva el recuerdo del antiguo abrevadero al que conducía el camino, mientras que su supervivencia cuenta un episodio mucho menos conocido. La vía pasó a formar parte de París, se proyectó su desaparición y finalmente se conservó. Con esa cronología en mente, sus 133 metros dejan de parecer un simple atajo y se convierten en una línea viva del pasado de la colina.
La historia tras la curva
El nombre de la rue de l’Abreuvoir resulta familiar, pero el verdadero centro de la visita no es una fachada ni un monumento aislado. Es el recorrido de la propia calle. En solo 133 metros se encuentran un antiguo camino, un nombre heredado del viejo Montmartre y un proyecto urbano que pudo haber borrado la vía.
Un camino trazado ya en 1672
La historia comienza antes de que la rue de l’Abreuvoir fuera oficialmente una calle de París. Su trazado aparece como camino en un plano fechado en 1672. Ese documento sitúa el trazado muy atrás en la historia de Montmartre, sin afirmar que la calle existiera entonces con su forma actual.
En 1843 se llamaba Chemin de l’Abreuvoir. El nombre recordaba el antiguo abrevadero de Montmartre al que conducía el camino. Conviene tenerlo presente al recorrerla: no es un adorno pintoresco, sino la huella de un paisaje desaparecido que sigue viva en la geografía cotidiana de París.
Del municipio de Montmartre al viario parisino
La vía pertenecía entonces al antiguo municipio de Montmartre. El decreto del 23 de mayo de 1863 la incorporó al viario parisino, en una etapa en la que la historia administrativa de la colina pasó a integrarse en la de la capital.
Esa transición da a la calle una doble profundidad. Su trazado es anterior a su pertenencia a París, pero continuó existiendo después del cambio administrativo. La línea permaneció en el terreno aunque el territorio que la rodeaba adquiriera un nuevo estatus.
La calle que estuvo a punto de desaparecer
El capítulo más inesperado llegó solo cuatro años después. En 1867, un decreto dispuso la supresión de la rue de l’Abreuvoir para abrir la rue Chasseloup-Laubat. Si el proyecto hubiera seguido adelante, el camino documentado desde el siglo XVII habría quedado interrumpido por una nueva operación urbanística.
La decisión fue finalmente revocada en 1899. La rue de l’Abreuvoir sobrevivió y hoy une el número 9 de la rue des Saules con la place Dalida, dentro del sitio conocido como Vieux Montmartre. Su permanencia no es, por tanto, una leyenda añadida al paisaje, sino parte de la historia documentada de la vía.
Esa es la mejor forma de acercarse al paseo. Recorre la calle pública de un extremo al otro y deja que su nombre, sus fechas y su trazado cuenten la historia. La rue de l’Abreuvoir no necesita una leyenda inventada: que esta pequeña línea haya atravesado los siglos ya es un relato profundamente ligado a Montmartre.
Consejos prácticos
Recorre los 133 metros completos entre la rue des Saules y la place Dalida, en vez de reducir la rue de l’Abreuvoir a un solo punto para hacer una foto. Su corta longitud permite entender la calle como un trazado histórico continuo.
Es una vía pública, no una atracción con una entrada o un circuito establecido. Encaja de forma natural en un paseo más amplio por Vieux Montmartre y puede recorrerse desde cualquiera de sus dos extremos.